“Había un diferendo en esa familia”, dijo Martin, quien agregó que la suegra de Kelley frecuentaba la iglesia donde ocurrió el ataque.
Según el funcionario, el ataque “no tuvo una motivación racial, y tampoco estuvo relacionado a creencias religiosas.
Había un problema doméstico con sus familiares políticos”, añadió. De acuerdo con Martin, Kelley sabía que su suegra asistía a esa iglesia y que antes del sangriento ataque había enviado “mensajes amenazadores”.
Kelley, un ex soldado de la Fuerza Aérea estadounidense había sido llevado a corte marcial por violencia contra su esposa y un hijo de ambos.
El domingo, Kelley -vestido completamente de negro y con un chaleco antibalas- abrió fuego con un arma automática contra personas que acompañaban un servicio religioso en una iglesia bautista en el pequeño poblado de Sutherland Springs (400 habitantes).

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